Cabeza plana en el bebé: guía práctica para prevenir y tratar la plagiocefalia
¿Qué es la plagiocefalia posicional?
La plagiocefalia posicional es una deformidad del cráneo que se produce cuando el bebé permanece mucho tiempo apoyado sobre la misma zona de la cabeza. La deformidad es externa y suele aparecer en los primeros meses de vida, por la presión prolongada en una región del cráneo. Es importante distinguirla de la craneosinostosis, en la que se cierran prematuramente las suturas craneales y puede requerir cirugía.
Incidencia y factores de riesgo
Los casos han aumentado en las últimas décadas y la plagiocefalia posicional se encuentra entre las causas más frecuentes de consulta en neurocirugía pediátrica. La incidencia puede llegar a un 48 % en menores de un año, con prevalencias aproximadas del 6,1 %–13 % al nacer, 19,7 % a los 4 meses y 6,8 % al cumplir un año. Entre los factores de riesgo destacan: pelvis materna estrecha, embarazos múltiples, ser primogénito, escaso tiempo en posición boca abajo, inactividad y tortícolis muscular.
Prevención y medidas posturales
La mayoría de los casos mejoran en 2–3 meses si se realizan medidas posturales adecuadas. Las recomendaciones principales son:
- Colocar al bebé boca abajo (“tummy time”). Cuando esté despierto y bajo supervisión, poner al bebé en posición prono 30–60 minutos al día fortalece la musculatura cervical y reduce la presión en la parte posterior del cráneo.
- Cambiar la posición de la cabeza en la cuna. Alternar lateralmente la cabeza o cambiar la orientación de la cuna para que mire en dirección opuesta a la preferida, distribuyendo así la presión.
- Variar los estímulos. Colocar juguetes o fuentes de luz en distintos lados para fomentar que el bebé gire la cabeza.
- Evitar periodos prolongados en hamacas o sillas. Reducen la movilidad y favorecen la presión sobre el mismo punto del cráneo. También conviene limitar el tiempo en carros o maxi-cosi.
Los fisioterapeutas recomiendan enseñar a los padres ejercicios específicos para mejorar la movilidad del cuello, sobre todo si existe tortícolis. Ejercicios suaves como llevar la barbilla del bebé hacia un hombro o girar la cabeza hacia ambos lados fortalecen los músculos cervicales.
Fisioterapia y tratamiento
Un fisioterapeuta especializado puede diseñar un programa de ejercicios personalizado para fortalecer el cuello y mejorar la movilidad. El reposicionamiento y la fisioterapia pediátrica son la primera línea de tratamiento. En casos moderados o severos que no mejoran con medidas posturales, se recurre a cascos ortopédicos u órtesis craneales: estos dispositivos ayudan a moldear el cráneo y son más efectivos si se emplean antes de los seis meses. La cirugía se reserva para craneosinostosis o deformidades graves que no responden a tratamientos conservadores.
Pronóstico
Con intervención temprana, la plagiocefalia posicional no afecta al desarrollo neurológico ni al cociente intelectual del niño. La mayoría de los bebés se recuperan en pocos meses con reposicionamiento y fisioterapia. Si a pesar de estas medidas la deformidad no mejora, se recomienda una consulta con neurocirujano entre los 5–6 meses.